Imagine a un paciente con úlceras de pie diabético, soportando la agonía persistente de heridas que no cicatrizan mientras se enfrenta a la amenaza inminente de amputación. Cuando los tratamientos convencionales fallan y la esperanza se desvanece, la terapia de oxígeno hiperbárico (TOHB) emerge como un posible salvavidas. Sin embargo, esta prometedora intervención conlleva su propia paradoja: la doble naturaleza del estrés oxidativo que puede curar y dañar.
Propuesta por primera vez como tratamiento complementario en 1879, la TOHB ha ampliado su alcance terapéutico a múltiples afecciones médicas. Hoy en día, sirve como una intervención eficaz para el daño tisular inducido por la radiación, las úlceras de pie diabético, el envenenamiento por monóxido de carbono, la enfermedad por descompresión y la embolia gaseosa arterial. La Sociedad Médica Submarina e Hiperbárica (UHMS) define la TOHB como la respiración de oxígeno casi al 100% en una cámara presurizada a ≥1,4 atmósferas absolutas (ATA). Si bien la UHMS actualmente reconoce 14 indicaciones aprobadas, continúan surgiendo nuevas aplicaciones, incluida la preparación preoperatoria para procedimientos quirúrgicos.
Múltiples estudios de cohortes y ensayos controlados aleatorios demuestran que la TOHB preoperatoria puede reducir las complicaciones postoperatorias y acortar las estancias en la UCI en varias cirugías, desde abdominoplastias hasta duodenopancreatectomías. Dado que las complicaciones quirúrgicas se correlacionan con resultados deficientes a corto y largo plazo, una salud mental deteriorada y un aumento de los costos de atención médica, los efectos preventivos de la TOHB podrían mejorar significativamente las trayectorias de recuperación en general.
Los beneficios perioperatorios de la terapia se derivan principalmente de sus capacidades de prevención de infecciones y cicatrización de heridas. El estrés oxidativo, una vía mecanística clave, parece desempeñar un papel activador en los efectos de preacondicionamiento quirúrgico de la TOHB. Las especies reactivas de oxígeno (ROS) elevadas mejoran la eliminación de patógenos al tiempo que estimulan la producción de factores de crecimiento (VEGF, PGF, Ang1/2) y el reclutamiento de células madre de la médula ósea para promover la angiogénesis.
Sin embargo, la TOHB enfrenta preocupaciones legítimas con respecto a su potencial para inducir estrés oxidativo dañino. El exceso de ROS y especies reactivas de nitrógeno (RNS) puede desencadenar daño oxidativo/nitrosativo, envejecimiento mitocondrial, genotoxicidad e inflamación crónica. Este delicado equilibrio entre el beneficio terapéutico y el riesgo patológico sigue siendo una consideración crítica en las aplicaciones clínicas.
La investigación actual tiene como objetivo evaluar sistemáticamente el impacto de la TOHB en los marcadores de estrés oxidativo humano, las respuestas inflamatorias y la angiogénesis, áreas que carecen de una síntesis exhaustiva en la literatura existente. La comprensión de estos mecanismos podría optimizar las aplicaciones de la TOHB al tiempo que mitiga los posibles daños.
La evidencia revela que la TOHB influye en el estrés oxidativo a través de interacciones complejas y dinámicas, no una simple estimulación o supresión. Tres factores clave modulan estos efectos:
La TOHB demuestra una inmunomodulación dependiente del contexto: mejora la inflamación antimicrobiana en las infecciones al tiempo que suprime la inflamación patológica en las afecciones autoinmunes. Sus efectos proangiogénicos ocurren a través de múltiples vías:
A medida que la investigación dilucida las complejas interacciones biológicas de la TOHB, los médicos deben permanecer vigilantes al equilibrar su notable potencial de curación contra el espectro siempre presente del daño oxidativo, una verdadera espada de doble filo en la terapéutica médica.
Imagine a un paciente con úlceras de pie diabético, soportando la agonía persistente de heridas que no cicatrizan mientras se enfrenta a la amenaza inminente de amputación. Cuando los tratamientos convencionales fallan y la esperanza se desvanece, la terapia de oxígeno hiperbárico (TOHB) emerge como un posible salvavidas. Sin embargo, esta prometedora intervención conlleva su propia paradoja: la doble naturaleza del estrés oxidativo que puede curar y dañar.
Propuesta por primera vez como tratamiento complementario en 1879, la TOHB ha ampliado su alcance terapéutico a múltiples afecciones médicas. Hoy en día, sirve como una intervención eficaz para el daño tisular inducido por la radiación, las úlceras de pie diabético, el envenenamiento por monóxido de carbono, la enfermedad por descompresión y la embolia gaseosa arterial. La Sociedad Médica Submarina e Hiperbárica (UHMS) define la TOHB como la respiración de oxígeno casi al 100% en una cámara presurizada a ≥1,4 atmósferas absolutas (ATA). Si bien la UHMS actualmente reconoce 14 indicaciones aprobadas, continúan surgiendo nuevas aplicaciones, incluida la preparación preoperatoria para procedimientos quirúrgicos.
Múltiples estudios de cohortes y ensayos controlados aleatorios demuestran que la TOHB preoperatoria puede reducir las complicaciones postoperatorias y acortar las estancias en la UCI en varias cirugías, desde abdominoplastias hasta duodenopancreatectomías. Dado que las complicaciones quirúrgicas se correlacionan con resultados deficientes a corto y largo plazo, una salud mental deteriorada y un aumento de los costos de atención médica, los efectos preventivos de la TOHB podrían mejorar significativamente las trayectorias de recuperación en general.
Los beneficios perioperatorios de la terapia se derivan principalmente de sus capacidades de prevención de infecciones y cicatrización de heridas. El estrés oxidativo, una vía mecanística clave, parece desempeñar un papel activador en los efectos de preacondicionamiento quirúrgico de la TOHB. Las especies reactivas de oxígeno (ROS) elevadas mejoran la eliminación de patógenos al tiempo que estimulan la producción de factores de crecimiento (VEGF, PGF, Ang1/2) y el reclutamiento de células madre de la médula ósea para promover la angiogénesis.
Sin embargo, la TOHB enfrenta preocupaciones legítimas con respecto a su potencial para inducir estrés oxidativo dañino. El exceso de ROS y especies reactivas de nitrógeno (RNS) puede desencadenar daño oxidativo/nitrosativo, envejecimiento mitocondrial, genotoxicidad e inflamación crónica. Este delicado equilibrio entre el beneficio terapéutico y el riesgo patológico sigue siendo una consideración crítica en las aplicaciones clínicas.
La investigación actual tiene como objetivo evaluar sistemáticamente el impacto de la TOHB en los marcadores de estrés oxidativo humano, las respuestas inflamatorias y la angiogénesis, áreas que carecen de una síntesis exhaustiva en la literatura existente. La comprensión de estos mecanismos podría optimizar las aplicaciones de la TOHB al tiempo que mitiga los posibles daños.
La evidencia revela que la TOHB influye en el estrés oxidativo a través de interacciones complejas y dinámicas, no una simple estimulación o supresión. Tres factores clave modulan estos efectos:
La TOHB demuestra una inmunomodulación dependiente del contexto: mejora la inflamación antimicrobiana en las infecciones al tiempo que suprime la inflamación patológica en las afecciones autoinmunes. Sus efectos proangiogénicos ocurren a través de múltiples vías:
A medida que la investigación dilucida las complejas interacciones biológicas de la TOHB, los médicos deben permanecer vigilantes al equilibrar su notable potencial de curación contra el espectro siempre presente del daño oxidativo, una verdadera espada de doble filo en la terapéutica médica.